“Los daños ya han sido producidos. Con sólo prohibir el uso de las tierras que aún no se han urbanizado, no se evitará que los problemas persistan y se agraven”. El ingeniero civil Roberto Lazarte Sfer sorprende con sus declaraciones, relativamente opuestas a la ordenanza a través de la cual la ciudad de Yerba Buena prohibe la radicación de countries al pie del cerro, a fin de preservar el medio ambiente y su biodiversidad.

Lazarte Sfer (nació en 1965) se especializa en proyectos hidráulicos y estudios hidrológicos. Se desempeña, también, como profesor adjunto de Hidrología en la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Tucumán. En 2015 integró la comisión de estudio que advirtió sobre los riesgos que sufría el río Muerto. Ese documento se conoció como “Informe Pagani” y recomendaba que se suspendiera la extracción de áridos. En 2016, participó de la elaboración del Plan Director de Drenaje Pluvial yerbabuenense.

- Usted desaprueba la veda a los barrios privados al pie del cerro. ¿Por qué?

- Se ha creado una falsa sensación de seguridad entre la población potencialmente afectada y entre los responsables de tomar decisiones. Creen que con una prohibición, la situación mejorará. Eso no sucederá. Ignoran el poder de daño que tienen los procesos naturales.

- Entonces, ¿qué cree que habría que hacer?

- En primer lugar, se debe aceptar que es imposible erradicar los loteos existentes y retrotraer la situación ambiental a un escenario ideal. Si se observa que casi la totalidad de las parcelas sin urbanizar se encuentran desmontadas; con pastizales o bajo uso agrícola (y que sus propietarios no están obligados a cambiar eso), surge la posibilidad de que el Estado recupere esas tierras, las reforeste e implemente un sistema de saneamiento. Para eso, debería recurrir a las expropiaciones. Se oye atractivo y permitiría el surgimiento de un parque. Pero el costo es elevado. Y una decisión de estas características iría en desmedro de otras necesidades.

- ¿Y qué acción le resulta más realista?

- No se puede seguir conviviendo con este problema. Cuando ocurren precipitaciones intensas, baja mucha agua desde el cerro. Y toda esa agua debe ser manejada. Es una fantasía considerar que, si no se urbaniza más, no habrá daños. Hay gente que vive en el pedemonte. No se puede tener todo un conglomerado lidiando con la montaña. Habría que llevar adelante un plan que remedie la acción antrópica. Sería interesante que se les permita a los propietarios que usen sus tierras de una manera atractiva y rentable. Y que eso involucre acciones estructurales que corrijan el deterioro causado.

- Pero hoy pareciera que los únicos rentables son los countries...

- Sí... El country es rentable. Con esta alternativa, los inversores estarán obligados a componer desarrollos que, además de compensar sus propios impactos en la naturaleza, compensen acciones generales, articuladas por el Estado. A modo de ejemplo, se puede minimizar la impermeabilización de los suelos. Se puede anular el aumento de las escorrentías. Se puede mantener e incrementar la recarga de los acuíferos. Se puede controlar el proceso erosivo. Se puede lograr un paisaje superador al que presentan, actualmente, los terrenos desmontados. Todo eso se puede lograr, con un buen diseño.

- Si es que se puede, ¿por qué no se lo ha hecho antes?

- El último country que se construyó en La Rinconada, casi al final de la calle Chubut, se hizo con tres lagunas de detención. Cuenta con obras bien diseñadas, que ordenan los escurrimientos superficiales, y con descargas hacia el Canal Yerba Buena. Ese barrio produce menos daño que el terreno que está al lado, sin urbanizar y desmontado. Hubo altísimas exigencias de la Dirección Provincial del Agua (DPA) para que se cumpla su resolución 862, que regula este tipo de emprendimientos. Incluso, desde hace unos años ese organismo trabaja de forma articulada con al Dirección General de Catastro. Los loteos de las urbanizaciones especiales que no han completado los requerimientos de la DPA, no pueden escriturarse.

- Hoy, el Código de Ordenamiento Urbano de Yerba Buena fija densidades bajas para el pedemonte, con el objetivo de preservar esa unidad ambiental, considerada la madre de todas las unidades ambientales. Si se avanza con countries, ¿cómo se mantendrían esas densidades?

- He estado en contacto con dueños de tierras y desarrolladores: en general, no les dan los números para otra propuesta que no sea residencial o comercial. Debemos ser conscientes de que en la situación actual, de un ambiente degradado, los nuevos proyectos no nos conducirán, necesariamente, a algo peor. Al contrario, podrían traducirse en una oportunidad para recuperar el entorno. Se requieren acciones. En la medida en la que se intervenga con obras de ingeniería bien diseñadas, irán controlándose los inconvenientes. Y del abanico de alternativas, me convencen las densidades intermedias, con torres de baja altura que contengan a la gente en un espacio menor.

- El manejo del agua de lluvia es vital en El Corte y La Rinconada. Hace poco concluyó la construcción del canal Boulevard 9 de Julio. Está por terminarse el Solano Vera-San Luis. ¿Qué más debe hacerse para que una tormenta deje de ser una amenaza?

- Ninguno de esos dos canales debería desembocar en el Canal Sur, que corre paralelo al camino del Perú. Este último no tiene más capacidad de conducción. Al canal de Yerba Buena, por ejemplo, se le proyectó una continuación hacia el sur, por La Rinconada, con desembocadura en el cauce del arroyo El Polonio y descarga en El Manantial. Eso eliminaría el vuelco en el Canal Sur. También es necesario hacer captaciones del agua que baja de las quebradas de la sierra de San Javier.